Más Allá Del Mito

Una cultura de paciencia y dedicación

Tierras bañadas por el Duero, un clima severo, unas manos expertas, un pacto con el tiempo. Dedicación, alma, pasión... Un misterio imposible de explicar.

¿Es este el origen del mito?

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MUCHO MÁS QUE VINO

El interminable camino hacia la excelencia

 

Hay quien piensa que el mito de Vega Sicilia surgió por ser un vino aristocrático, escaso, al alcance de algunos afortunados, un objeto de deseo que sólo unos pocos privilegiados podían disfrutar. Sin embargo, lo que muchos no saben, es que el verdadero origen del mito se encuentra en una historia de ilusión, compromiso y paciencia a orillas del Duero, a su paso por el corazón de Castilla, donde el río baña y alimenta una finca única y singular... casi mágica.

 

Esta Tierra yerma, enjuta, dura y sabia estaba destinada a algo grande. Debía aliarse con el Tiempo para cumplir su gran sueño: dar lo mejor de si misma, lograr cultivos extraordinarios que le llenasen de orgullo y fuesen muestra del esplendor de la naturaleza. Pero, para ello, Tierra y Tiempo necesitaban la ayuda del hombre. Alguien que fuera sus ojos y sus manos y cultivase respetando los ritmos de la naturaleza. Porque solo así, cuando se tiene la humildad de aceptar el mandato de la naturaleza, se logran frutos excepcionales.

 

 Fueron transcurriendo los siglos a la espera de que alguien escuchara la llamada de esta Tierra mágica. Y es que solo unos pocos tienen el don de ver más allá, de escuchar lo que otros solo oyen, de sentir lo que otros no sienten. Hasta que un día el destino trajo a un hombre que atendió su llamada, un hombre que creyó en una intuición y cambió el tradicional cultivo de cereales por las mejores cepas del siglo XIX. Un hombre que supo aprender de la naturaleza, respetó pacientemente sus ritmos, cuidó a la Tierra y protegió al Tiempo, logrando así un equilibrio perfecto.

 

Con el otoño llegó la vendimia y Tierra pudo, al fin, acariciar su sueño, aquello para lo que estaba predestinada; las uvas obtenidas mostraban un carácter y personalidad incomparables y, tras madurar en el silencio y la soledad de la bodega, se convirtieron en uno de los grandes mitos de la historia del vino. Por fin, había nacido Vega Sicilia.

 

Desde ese instante, Tierra y Tiempo acompañaron a Vega Sicilia en el interminable camino hacia la excelencia. Ayudándole a superar los retos y a esquivar las tentaciones. A afrontar el camino sin atajos, huyendo de artificios y modas efímeras.

 

Y de esta manera, avanzando con determinación y sin prisas, Vega Sicilia se ha hecho grande. Su nombre se ha extendido por el mundo y su filosofía ha llegado a otras tierras, terrenos singulares de los que han surgido vinos especiales como esencia de su máxima expresión. Único, Valbuena, Alión, Pintia, Macán, Oremus... forman una familia, TEMPOS Vega Sicilia y comparten la firme convicción de que el mejor vino está siempre por hacer.

 

TEMPOS Vega Sicilia materializa una cultura de dedicación y paciencia, un espíritu honesto y riguroso. Una manera de entender la vida donde el respeto por el valor del tiempo, hoy más que nunca, está presente como eje central de su realidad.

 

Una filosofía que se distingue por su compromiso con la naturaleza y las personas, buscando obtener lo mejor de la tierra, de las viñas, de las uvas y del vino. Una apuesta sin límites por la búsqueda de la excelencia, por la esencia de lo auténtico, por el esfuerzo y la recompensa al dar lo mejor de sí mismo.

 

Hoy, TEMPOS Vega Sicilia es mucho más que vino, es símbolo del orgullo de las cosas bien hechas, del valor de saber esperar la excelencia. Es el resultado de la sabiduría de la Tierra, el Tiempo y de todos aquellos que creyeron y creemos en ella. Hoy la realidad supera el mito.